Proyecto Matria, Miraflores

Antes del paso de los huracanes Irma y María, ya la clase artística y cultural independiente de Puerto Rico experimentaba una crisis crónica. Hace tiempo que las medidas de austeridad del gobierno limitan el apoyo económico del estado. Fuentes alternas de fondos generalmente establecen que los proyectos deben tener un enfoque educativo o para generar actividad económica, no simplemente tener un fin estético o artístico. Por otro lado, la necesidad de trabajar en publicidad y en otros medios para sobrevivir obstaculiza el que los artistas del patio puedan enfocar su energía y recursos en sus propios proyectos.

Para contrarrestar de alguna manera este escenario, la organización sin fines de lucro Beta-Local, fundada en el 2009, ha sido un recurso y una herramienta para los gestores culturales, por medio de becas, programas y talleres, coordinando eventos, y prestando su espacio para que se generen proyectos, ideas y conexiones entre productores locales.

Luego de María, la falta de trabajo y recursos fue exacerbada, especialmente porque la nueva realidad del país obligó a muchas personas a irse de la isla. Los co-directores de Beta-Local, Sofía Gallisá Muriente, Pablo Guardiola y Michael Linares se movilizaron de inmediato, buscando fondos de emergencia que pudieran utilizar para ayudar a los gestores culturales a seguir trabajando, reconstruir sus vidas y permanecer en Puerto Rico.

"A raíz del huracán pudimos comenzar un fondo de emergencia para trabajadores culturales que de cierta forma estaba atado al trabajo que veníamos haciendo desde el origen de la organización y expandió ese trabajo, lo amplificó mucho más", indica Gallisá Muriente.

Los fondos que recaudaron por medio de fundaciones extranjeras, como el Andy Warhol Foundation y el Hispanic Federation, y locales, incluyendo la Red de Fundaciones, permitió que Beta-Local creara dos becas que fueron distribuidas de noviembre 2017 hasta enero 2018. El Resuelve, una mini beca de $500 era otorgada semanalmente, mientras que El Serrucho, una beca de hasta $10,000, tenía un comité de selección que se reunía cada tres semanas para repasar solicitudes y escoger beneficiarios. Distribuyeron alrededor de 95 becas por un total de poco más de $350,000, según Gallisá Muriente.

El uso de las becas no se limitaba a proyectos concretos. En el caso de Juanto Arroyo, un músico e ingeniero de sonido, durante dos meses su estudio de grabación y espacio de ensayo quedaron inoperantes. "No tenia manera de hacer dinero, sino sentarnos a esperar a que vuelva la luz. De ahí tuve la idea de hacer esta propuesta para hacer estudio que no tuviera necesidad de electricidad y que fuera portátil", describe.

Con la beca pudo comprar equipo de grabación y una computadora que puede llevar en un bulto y le permiten continuar trabajando con tan solo una batería.

El otro extremo de cómo los gestores culturales utilizaron los fondos se puede ver en Mickey Negrón, un actor y artista de performance. "Yo vivía en La Perla y el mar entró. Yo estoy en un segundo piso y la ventana se rompió. Mi práctica es teatral, perdí mis vestuarios, mi cama, mi televisor, los libros, algunos cuadros los salvé. Y estaba en una incertidumbre total de qué iba a suceder", narra el joven.

Con el fondo de Beta-Local, Negrón pudo reemplazar mucho de lo que perdió, pagar el alquiler de su apartamento, y hasta comenzó a trabajar un proyecto que llevaba varios años contemplando sin tener la oportunidad de poder dedicarle el tiempo y la atención que merecía.

"Es la primera vez que me siento apoyado en mi país y en el momento que más lo necesitaba, no tan solo como artista sino como ciudadano", apunta.

Beta-Local ha recibido fondos nuevos desde que cerraron las convocatorias de las becas y esperan poder asistir económicamente a algunos de los que ya solicitaron y no fueron seleccionados en la primera ronda.

"Lo que se ha repartido en becas hasta este momento es más del doble de lo que había sido nuestro presupuesto anual el año pasado. Implica una expansión significativa de la escala del trabajo que hemos sido capaces de hacer. Por eso nosotros nos sentimos que estamos claros en la necesidad de este tipo de recursos y que fuimos capaces de responder muy rápido porque veníamos por años defendiendo la necesidad de este tipo de apoyos", señala Gallisá Muriente.

 

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