Proyecto Matria, Miraflores

 

Durante 51 días tras el paso del huracán María, el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) en Santurce permaneció cerrado al público, mientras que en su interior el personal trabajaba sin descanso. Dependían de un generador para mantener los niveles de humedad y la temperatura del museo estables y así proteger las obras de la colección permanente, algunas del siglo XVII.

Para la directora interina, Marta Mabel Pérez, su preocupación se extendió a otras instituciones que no tenían acceso a ese control ambiental y el riesgo que corrían obras importantes de artistas como José Campeche, Rafael Trufiño, Carlos Osorio, Joaquín Reyes y Arnaldo Roches Rabell. En el MAPR tenían el espacio disponible para albergar estas obras y en poco tiempo se movilizaron.

“Cuando pasó el huracán nosotros fuimos el museo que coordinó la iniciativa de salvaguardar el patrimonio puertorriqueño, específicamente el de las artes visuales que son las que cuentan la historia del arte puertorriqueño”, expresó Pérez.

Recibieron sobre 200 obras y bienes culturales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; Universidad del Sagrado Corazón; Palacio de Santa Catalina (La Fortaleza); Museo Casa Roig de Humacao; Museo de Arte de Caguas; y de la Fundación Luis Muñoz Marín, convirtiendo el MAPR en una bóveda nacional. La conservadora Sol Rivera y la registradora Sandra Cintrón, quien desarrolló el plan de emergencia del MAPR, organizaron al equipo del museo para recibir, registrar y almacenar las obras.

El Fondo ADELANTE, junto con otros fondos de emergencia, permitieron que el Departamento de Educación y el Departamento de Exhibiciones y Colecciones del MAPR, continuaran realizando este trabajando durante el periodo de emergencia, particularmente al permanecer el museo cerrado al público y al no contar con los eventos de recaudación de fondos que normalmente mantienen las operaciones del MAPR.

A partir de octubre, el MAPR se unió al personal del Heritage Emergency National Task Force, copatrocinado por FEMA, para ofrecer talleres y asesoramiento en el manejo de colecciones y para canalizar recursos de emergencia a más de 60 profesionales culturales y a sobre 30 instituciones culturales, incluyendo el Archivo General de Puerto Rico, el Ateneo Puertorriqueño, el Conservatorio de Música de Puerto Rico, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, varias bibliotecas de la Universidad de Puerto Rico, entre otros.  Además, el Smithsonian Institution envió seis recursos a Puerto Rico para adiestrar a 25 directores de museo en cómo preparar un plan de emergencia, utilizando al MAPR como sede.

"Nuestra meta es que para mayo estos profesionales que tomaron los talleres se conviertan en entrenadores y que ellos a su vez entrenen a más profesionales. Es como una red que estamos haciendo para que los líderes de estas instituciones culturales estén entrenados para la próxima temporada de huracanes", indica Pérez.

A principios de noviembre, el MAPR reabrió para el público y recibieron sobre 1,500 visitantes ese primer fin de semana. Ya para ese momento habían devuelto las obras albergadas a sus diferentes instituciones.

Tras el paso del huracán María, el sector cultural ha cerrado filas con el fin de proteger al legado cultural y artístico de la isla. Como parte de estos esfuerzos crearon la Coalición por el Patrimonio de Puerto Rico, compuesta del Museo de Arte de Puerto Rico, la Fundación Luis Muñoz Marín y la Fundación por la Arquitectura. La Coalición atenderá a la comunidad de instituciones o individuos que albergan colecciones, así como aquellos edificios que se encuentren en el Registro de Edificios Históricos de Puerto Rico, haciendo accesibles herramientas educativas y recursos para la conservación y preservación del patrimonio. También, la Colación desarrollará un sistema para la comunicación efectiva entre instituciones y servirá de enlace entre otras agencias.

"Es un trabajo increíble que hay que hacer pero ya estamos todos juntos y nos comunicamos. Ya aprendimos la lección de lo que puede pasar", asevera Pérez.

La Red de Fundaciones de Puerto Rico es un vehículo de acción que amplía el trabajo estratégico de sus miembros y organizaciones asociadas para mejorar la calidad de vida de las poblaciones vulnerables.