Proyecto Matria, Miraflores


Los pasillos del centro CREARTE en San Juan se llenan del sonido de jóvenes en conversación animada, maestras llamando al orden en sus salones (llamados ambientes en esta escuela alternativa), y de niños corriendo a su próxima clase. Algunas partes del edificio cuentan con luz gracias a una planta, mientras otras están a oscuras, pero más allá de este detalle parece un típico día escolar.

Reestablecer algo que se asemejara a la normalidad por medio de la continuación de sus programas educativos y recreativos, servicios que brinda hace 16 años a la comunidad San José en Río Piedras, fue lo que impulsó a CREARTE a volver a abrir sus puertas 12 días después del huracán María, mientras la mayoría de las escuelas públicas del país permanecían cerradas. CREARTE abrió el 2 de octubre, aun sin luz y con algunas de sus áreas impactadas por el huracán María.

“Para la gente en San Juan la urgencia es la educación”, indicó Brenda Liz Santos Hernández, psicóloga y directora ejecutiva de CREARTE.

Incluso han estado recibiendo participantes nuevos de escuelas que todavía no han podido abrir. Su matrícula en el centro de Río Piedras aumentó a 125 jóvenes en su escuela secundaria, aparte de los 110 participantes de su programa vespertino y los 22 niños y bebés en su Centro de Desarrollo Integral (un programa preescolar).

En Yabucoa, donde CREARTE también mantiene un centro, la estructura sufrió daños mayores, perdiendo partes del techo de sus facilidades. Para ayudar a la comunidad enormemente afectada por el desastre, CREARTE estableció un centro de acopio donde se distribuyen artículos de primera necesidad, a veces casa por casa, y se documentan las necesidades de las familias, sean o no participantes de sus programas. Más allá de alimentos, agua y productos de higiene, también reciben atención médica y psicosocial. Los servicios educativos también fueron reanudados; hasta han visto su matrícula incrementar de 60 participantes a más de 80 desde que pasó la tormenta.

La estrategia de trabajo se divide en dos etapas y son esfuerzos que se nutren en parte del Fondo ADELANTE Puerto Rico. “Todavía estamos en la etapa primera de rescate, de estabilizar y alimentos. Ya a partir de finales de noviembre, principio de diciembre, empezamos una etapa más formal en términos de visitar y reestructurar a las comunidades para ofrecer los apoyos de organizarlas y ver cómo las comunidades mismas puedan empoderarse. Y, para aquella gente que esté más lastimada, ser elementos de apoyo”, describió Santos Hernández.

Al enfrentar esta nueva realidad tras el paso de María, el servicio a las comunidades de Yabucoa ahora se ha convertido en parte de su misión.

“Nos hemos tenido que transformar, y a nuestra operación de trabajo se le suma un proyecto de rescate, de empoderamiento, de reconstrucción de las comunidades más afectadas por el huracán María”, acota.

La Red de Fundaciones de Puerto Rico es un vehículo de acción que amplía el trabajo estratégico de sus miembros y organizaciones asociadas para mejorar la calidad de vida de las poblaciones vulnerables. 

Instituto de estadísticas

La Red de Fundaciones de Puerto Rico apoya la labor que ha llevado a cabo durante años el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR) y hacemos hincapié en la importancia de que esta entidad conserve su autonomía. Esto, ante la posibilidad de que el IEPR se consolide con el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), según fue plasmado en el Plan de Reorganización #7 aprobado por la Asamblea Legislativa, y en el Plan Fiscal certificado de la Junta de Supervisión Fiscal.

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